Capítulo 1. El origen del sueño.

Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir mi propia vida, y no la que esperaban otros” 

Por casualidad, hace ya un par de años, leí un artículo de una enfermera australiana que trabajó durante tiempo en curas paliativas donde mostraba su experiencia y explicaba los cinco principales lamentos que la gente le contaba cuando estaba a punto de morir. Y esta afirmación era el llanto número uno, el más frecuente. Decía que, cuando se acerca la muerte, la gente se da cuenta que no ha cumplido sus sueños y, lo que quizás es peor, debe asumir que ha sido por decisiones que ellos mismos han tomado, o han dejado de tomar.

Cuando acabé de leer esta sentencia, se lo comenté a Lore y no dejamos de reflexionar durante un tiempo. Sin darnos cuenta, el estudio de esa enfermera se acabó convirtiendo en una semilla que se plantó en nuestro cerebro. Creo que fue el origen de todo.

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Con los días, Lore y yo nos fuimos preguntando cuál era nuestro verdadero sueño. ¿Qué era lo que queríamos hacer que al morir no nos arrepintiéramos de no haberlo hecho? Todos tenemos muchos sueños, pero no sabíamos cuál era el verdadero, el número uno. ¿Saltar en paracaídas? ¿Tener hijos? ¿Hipotecarnos para comprarnos una casa con jardín? Nos pusimos el mono de trabajo y con una pala empezamos a escarbar en nuestro interior en busca de una respuesta.

En ciertas ocasiones no sabes lo que buscas, pero ocurre que lo que buscas te busca a ti también y no tarda a encontrarte. Y entonces nos conocimos. Un día cualquiera, como por arte de magia, apareció ante la pantalla de mi ordenador las historias de Charly Sinewan, Fabián C. Barrio y Miquel Silvestre, tres jóvenes que lo dejaron todo para recorrer el mundo en moto. No tuvimos que leer muchas de sus crónicas para darnos cuenta que ese era nuestro sueño. Creo que hacía años que transportábamos esa idea en nuestro cerebro, pero no le dábamos importancia. Esa idea, ese sueño, no era otro que ir a Australia en moto, y una vez allí, intentar quedarnos a vivir en ese país. Hace años lo visité durante tres meses y quedé encantado con su gente y su cultura. De esta manera, estas tres personas nos ayudaron a encender la chispa del sueño que hoy nos ocupa. No nos han dado la vida, pero con sus actos nos han ayudado a entender y a vivir la nuestra.

 

Sinewan

Ya teníamos el sueño. Ahora nos faltaba un empujoncito para afrontar nuestros miedos y hacerlo realidad. Y encontrarlo no fue nada difícil. Resultó estar en los mensajes que cada día nos llegan a través de las redes sociales. Que si “la vida es demasiado corta como para vivir el mismo día dos veces”, que si “vive tu sueño si no quieres acabar soñando tu vida”, que si “las mejores cosas en la vida no son cosas, sino momentos”, que “cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo”, que si “emociona pensarlo, imagínatelo hacerlo”, que “deja de pensar en la vida y resuélvete a vivirla”, o esa que dice “quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer nada encuentra una excusa”. Cada una de esas frases era un puñal que se incrustaba en nuestro cerebro como una lapa y no se soltaba ni durmiendo.

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Y cuando hicimos un “mix” de todo, de la reflexión de la enfermera, de las historias de Charly y Miquel, y de la filosofía que cada día nos llegaba a través de las redes, nos dimos cuenta que ese deseo iba en aumento y estaba empezando a devorar nuestra existencia. Como sucedía en las fotos de Marty McFly en “Regreso al futuro”, en nuestros retratos empezaban a desaparecer nuestras manos, brazos y piernas. Si no hacíamos algo al respeto, acabaríamos desapareciendo del todo.

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Ese sueño no paraba de bailar en nuestra cabeza. Tanto de día como de noche. Aunque no sonara ningún tipo de música, bailaba y bailaba sin parar a un ritmo frenético. Y cuando esto ocurre, solo hay una solución: afrontar el miedo y eliminar la duda. Así que hemos decidido quitarnos el paracaídas por una temporada y saltar al vacío. El hogar de uno es donde vive su gato. El mío murió ya hace años. Y como dicen que «el mundo necesita gente que ame lo que hace«, hemos decidido hacerlo. El próximo 12 de julio de 2014 partimos. ¿Nos acompañas?

*Soñar es gratis, pero para realizar algunos, necesitas ayuda. Este trocito de sueño ha cobrado vida gracias a APIC – Asia Pacific International College, Go Study Australia, foto24 y Dynamic Line, gracias a nuestros colaboradores, y sobretodo gracias a ti. Y no lo olvides: Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.

CURIOSIDAD:

Soñar en color. Un estudio publicado en la revista American Psychological Association determina que antes de la invención del televisor, la población reconocía soñar en colores, es decir, de la manera en la que ellos percibían la realidad. Sin embargo, con la llegada de las pequeñas pantallas a los hogares, el ser humano comenzó a teñir de blanco y negro sus sueños debido a la influencia de la televisión, que por aquél entonces sólo emitía en escala de grises. Posteriormente, y con la llegada del color a las casas, el arcoíris volvió al subconsciente.

DEDICACIÓN:

Dedicamos esta primera crónica a nuestras madres; la mía por el amor y respeto incondicional que siempre me ha demostrado, y la de Lore, Constanza, por tener un corazón tan grande y generoso que no entendemos cómo puede caber en su pecho. Yo siempre le digo que si todo el mundo fuera como ella, la humanidad y el planeta iría mucho mejor. Su intensa sensibilidad, alto sentido de empatía e inmenso cariño hacia todo el mundo hace que no tenga la más mínima duda de ello.

INSPIRACIÓN: «MUERE LENTAMENTE»

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las «íes» a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

PABLO NERUDA.

Frase1

2 Responses to “Capítulo 1. El origen del sueño.”

  1. albert i marinajulio 17, 2014 at 8:37 pm #

    Molta sort en aquesta gran aventura, i sobretot, gràcies per voler-la compartir amb tots nosaltres. Bon viatge!

    • Albert Soler
      Albert Solerjulio 22, 2014 at 8:17 pm #

      Gracias a vosaltres per seguir-nos!!! Una abraçadaaa!!!

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